Muerte vs Eutanasia

Cuando llegó a mi vida la misión de proteger a los animales nunca me imaginé que tendría que “matarlos”. Pensaba que protegerlos era recogerlos de las calles para darlos en adopción a nuevas personas. Al poco tiempo de estar en esta actividad mi idea de protección cobró nuevos tintes y entendí que está muy lejos de mis manos y de la de mis compañeros rescatar y encontrarles hogar a todos, y como todo en la vida, terminé aprendiendo de la menara más difícil.

Como asociación protectora de animales somos objeto de muchas expectativas, la gente cree que es nuestra obligación mantener a los animales vivos, y yo me pregunto: creerán que somos magos o todopoderosos?! La sobrepoblación de perros y gatos es aterradora, si al menos la gente supiera lo que esto significa podría compartir con nosotros el profundo dolor que provoca “matar” a un inocente que nació sin tener lugar en un corazón, en un hogar, en una conciencia; solo tiene espacio en la injusticia y en la desolación; el miedo lo mantiene vivo, la soledad lo acompaña, la obscuridad le da hogar, el día le da cobijo, el dolor le da fuerza, la basura lo nutre, una mirada lo alienta y con mucha suerte la buena fortuna lo trae a nosotros a bien morir.

La gente ignorante de la problemática que vivimos día a día usa la palabra “matar” para referirse a lo que verdaderamente hacemos: EUTANASIA (del griego que significa buena muerte) Y ante la imposibilidad de encontrarles hogar a todos nos vemos en la necesidad de aplicarles eutanasia a muchos. Mantenerlos vivos a costa de su sufrimiento no es justo, y no me refiero a solo el sufrimiento físico , sino a el sufrimiento de estar enjaulado “esperando” por un alma compasiva que le ofrezca un destino. Perros y gatos fueron socializados desde épocas ancestrales y dependen del amor y protección del humano para estar sanos física y mentalmente. Tenerlo guardados en esa espera no es lo mejor, cuantas jaulas necesitaríamos? Miles! No se trata solo darles alimento y horas de vida, hay un hecho contundente: nacen más animales que hogares que los quieran. La vida dentro de una jaula es una vida miserable.

Las cuestión práctica de prolongar su existencia debe ser equilibrada con la calidad de vida que tiene el animal o que le podemos ofrecer. Tenemos que tomar una decisión muy humana respecto al futuro de estos animales. Si no hay quien le de cariño permanente por el resto de sus vidas la eutanasia es la única opción benévola. Un millón de veces preferimos proveerles de una muerte asistida y humanitaria en lugar de que la encuentren lenta y agónica en las calles ante la negligencia e indiferencia de los seres humanos, los supuestos inteligentes, pensantes y sintientes del planeta…claro.

Adriana Martínez.
Presidenta Fundación Luca.